Tendrás 70 años. Carta a mi vejez.

Cuando estés leyendo este poema tendrás 70 años,
parece impensable que las placas tectónicas te hayan llevado hasta aquí.

Pero cuando estés leyendo este poema
(por favor, no te emociones demasiado al leer este verso)
muchos de los seres a los que amabas, habrán muerto
y tus recuerdos de hoy, espero que sigas escribiendo,
porque serán cada día más difusos.

Cuando estés leyendo este poema
tanto sonreír habrá marcado dos surcos en tu boca,
y tanto besar y hablar, la habrá convertido en terreno militar,
y la alambrada de espino recubrirá sus tesoros,
para que hasta el final de tus días, sigas entrenando.

Cuando estés leyendo este poema,
los hombres no se girarán para gritar a tu paso
y tú no volverás la cabeza para insultarlos
y replicar que le digan todo esto a su bendito padre
porque cuando estés leyendo este poema tendrás 70 años
y los indios del tiempo te habrán arrancado la cabellera.

Pero a ti esos cambios no van a importarte
si puedes situar bien en el mapa el reino de Galicia
y aún puedes cantar tu canción favorita,
enseñársela con la paciencia de un roble a tus nietos
y gastarte tu pensión en los nuevos patines galácticos.
Si puedes arrastrarte y convencer a aquella muchacha
de que mueva la silla de ruedas hasta el sol
y celebrar tu vejez y celebrar este octubre
como se celebran las victorias y no los tratados de paz,
porque siempre fuiste una guerrera que custodia las semillas
y hasta tu último aliento tendrá sonido de árbol.

Es probable que el hombre al que amabas
haya envejecido en otra cama lejos de ti,
pero hoy vas a dedicarle este recuerdo
porque en el recuerdo nos seguimos amando y existiendo.

Es probable que no haya hijos ni nietos
en cualquier caso no te asustes si bautizas a los gatos,
y deja claro que siempre te gustaron
y que nada de lo que te pasa son cosas de la edad.

Ya eras despistada, torpe y soñadora
y todas esas huellas en las manos lo demuestran.
Todos tus errores son jeroglíficos en tu bastón
que solo tú puedes perdonarte.

Cuando estés leyendo este poema
es obligatorio que soples las velas y comas tarta.
Me da igual a que planeta haya llegado tu colesterol
porque cuando estés leyendo este poema
tendrás 70 años,
y hay tantos sueños cumplidos y tantos que cumplir…

Así que toma aire de la ventisca de los 30
y toma fuego de la pasión de los 40,
y toma tierra de las veces que tuviste que pisar la realidad a los 50,
y levántate , con el respeto de un veterano de Vietnam en una ofrenda,
y levántate, derribando en un soplido
hasta la casa de ladrillos de tus peores pesadillas,

No importa,
si es Odín, Alá, Jehová o Jesucristo
quien te espera,
tu vida es un regalo exprimido
aún igual de fuerte que un diamante.

Y ya que cuando estés leyendo este poema tendrás 70 años
recuérdate por una vez,
que eres bella, invencible y poderosa
ahora más, mucho más, en tu vejez.

 

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