Te han enseñado a ser este hombre y a que te atraigan como mujer los tópicos o toleremos esta serie de mierdas. Y NO. Queremos y merecemos más, amor del bueno para todes.

Un hombre para el que hacer lentejas, con el que recostarse en el sofá a ver una película aburrida y sentirse como en casa, descalza, feliz.

Un hombre con el que pedir comida china, ir engordando poco a poco y dejando tu bienestar, dejar de salir para pasar más tiempo cocinando, olvidar a las amigas y las fiestas, sentir que todo está en la cueva.

Un hombre con el que tener cachorros, decirle estoy embarazada con una gran risotada o con un plato de paella o quizá con un susurro mientras estás en el supermercado.

Un hombre con el que pintar las paredes de blanco. Un hombre con el que buscar muebles y alegrarte porque no sepa distinguir el rosa del morado.

Un hombre que no ocupe espacio en tu baño, una espuma de afeitar, un par de cuchillas y el gel. Un hombre que te diga qué bien hablas, nena, cuando recitas. Un hombre sencillo, un hombre rudo pero con todo el cielo en los ojos. Un Clint Eastwood, un John Wayne.

Un hombre que parezca que hace pan continuamente, un hombre tranquilo, un hombre que contenga la emoción, un hombre de paz, de manos en la espalda al caminar, un hombre que ame secretamente a Angelina Jolie o a cualquier mujer eternamente joven.

Un hombre que no es un calzonazos ni un pagafantas.

Un hombre que piense que escribir es tan solo un entretenimiento, un hombre que entienda de arte lo justo, que no piense en niños pero sí se imagine cabeza de familia, un hombre que no opine del físico de otros hombres, un hombre de pelo en pecho, un hombre de azul oscuro y negro, un hombre que nunca limpia los cristales, un hombre que nunca te pregunta qué tal está tu madre pero te deja con la suya, un hombre que te separe de ella, un hombre campechano, un hombre noblote, un hombre que deje el perro fuera de casa, en su caseta, un hombre de principios de hombre.

Un hombre que solo confíe en ti en este mundo, que te diga que estás hecha para él, que eres la mejor chica del mundo para él, que no hay nada que os pueda separar. Un hombre que no vea más allá de ti. Un hombre que te jure amor eterno y se corte la corbata y tú la liga como clímax de vuestra existencia común.

Un hombre con el que envejecer con el mismo sofá como testigo. Un hombre con el que discutir por las chucherías que has dado al niño o porque la luz del baño se quedó encendida. Un hombre que se va al bar, juega las cartas, muerde un palillo.

Un hombre al que comprar calzoncillos. Un hombre que no sabe qué tampones usas. Un hombre que no conoce tu deseo, un hombre con el que hacer el amor y que se corra primero y luego duerma como un bebé entre tus brazos.

Un hombre para el que el resto sean enemigos, un hombre que te advierte de todos los que te desean, un hombre que insiste en que no puedes tener amigos, un hombre callado, un hombre monosilábico, un hombre que grita que tienes la regla, un hombre que te dice que estás loca, un hombre con el que morirte en vida, marchitarte, un hombre con el que finalizar, no arriesgarte, por el que dejarlo todo.

Un hombre predecible que dejar por otro hombre predecible por amor a un riesgo controlado.

Un hombre que te lleve la maleta porque te considere inválida pero no te sostenga cuando te rompes de verdad. Un hombre que nunca te coja el teléfono o un hombre que crea que siempre debes contestarle. Un hombre que sepa empotrar y nada más. Un hombre que crea que sin ello no hay sexo. Un hombre que no sepa masturbarte mientras tú lees revistas que te indican cómo hacérselo a él.

Un hombre que no regale flores nada más que cuando hay algo que celebrar, un hombre que pudiera llamarse Pablo, Manolo o Juan.

Un hombre de grupo de whatsapp con vídeos y chistes machistas, un hombre que no quiera entrar dentro de tu alma pero que insista en no salir de tu cuerpo, un hombre que te diga gordita o flaca, un hombre que te diga rubia o morena mía, un hombre que te llame chocho, un hombre que te haga mujer, un hombre que se crea que de verdad te hace él mujer, un hombre que te dice muñeca, un hombre de deportes y armas, un hombre de por mis cojones, un hombre de cuando seas padre comerás carne, un hombre de yo ayudo en casa, un hombre de me emociono un día al año y soy tierno, un hombre que te trae un enorme peluche en la feria.

Un hombre que te infantiliza, un hombre que te tiene miedo, un hombre que te da miedo, un hombre que te controla, que te vigila, un hombre que te pide todo a todas horas, un hombre que es una carga, un hombre que fantaseas con que se va, o tú te vas, un hombre que es el hombre de la casa, un hombre que te protege, un hombre que te cubre, un hombre que nunca tiene frío, un hombre muy hombre.

Un hombre del que te da miedo separarte por su reacción, un hombre que amenaza, un hombre que pega. Un hombre feminista porque le conviene, un hombre que te ve un recipiente con patas, un hombre que te usa para lavar su imagen, un hombre que se escuda en tu silencio, un hombre de porno en la cama y a escondidas, un hombre que no lea poesía, un hombre que la escriba para conquistar mujeres, un hombre que ama a todas por igual.

Un hombre que te dirá que somos lo más bonito de la creación, un hombre que te vea como su madre, un hombre que quiera ser tu padre, un hombre que no te respete, un hombre que no te cuide pero paga las facturas, un hombre que no está contigo aunque está sentado al lado.

Un hombre que no desee entenderte, un hombre que se ponga cariñoso solo antes de hacer el amor, un hombre de velas en el aniversario, un buen hombre que recoge a los niños y a veces hace la merienda, un hombre con un trabajo fijo que se tira a su secretaria mientras su mujer en casa cambia pañales, un hombre con el que jugar a la secretaria o a la ama de casa, un hombre que pone el mundo por Montera, un hombre que vaya a Montera y se ría de las putas, un hombre con el que odiar a las mujeres por enemigas, un hombre con el que insultar al televisor, un hombre que cambia las bombillas, un hombre práctico, útil, un cabeza de familia.

Un hombre que pega a tus hijos, un hombre que les hace sentir como la última mierda, que no les besa, que no se sabe sus cumpleaños, un hombre que te separa de ellos, un hombre que no te hace feliz, un hombre que no tiene ganas de vivir y te hace responsable, un hombre que te dice lo mal que te queda esa ropa por tu bien, un hombre por el que tiemblas, un hombre por el que te caes, un hombre que no te hace sentir segura, un hombre que te incomoda, un hombre que se excita con el dolor y la humillación, un hombre que revisa tu móvil, un hombre que te quiere atada, un hombre que te deja sola siempre, un hombre sin nombre, un hombre invisible, un hombre que no te cuenta nada, que te evita, que te hace luz de gas pero tu luz le molesta, que te quiere pequeña, sumisa, dependiente.

Un hombre que te quita la autoestima, un hombre que se mete en cuanto puede con una feminista, un hombre que se calla cuando violentan a una mujer o a cualquier grupo oprimido, un hombre macho pero que no es valiente, un hombre que cree que el valor es cosa de hombres, un hombre sin palabra, un hombre para el que el honor debe ser el tuyo. Un hombre que decide sobre tu cuerpo.

Un hombre de: Esta es mi chica, mamá y después de años la suegra y tú en el mismo sofá mientras él se marcha. Uno de los de: “Es que yo soy de Marte y tú de Venus”

Un Don Juan, pero todas guarras. Y que le den a Doña Inés.

Un hombre que lo deja todo en tus manos porque tú eres la que manda, la parienta y tú te encorvas, fumas, te mueres. Un hombre de prostíbulo y misa. Un macho ibérico. Un Torrente. Un maduro interesante que desprecia a las mujeres de su edad.

Un hombre que podría llamarse Julio, Paco o Jose Luis.

El que nunca está.

Un hombre que nunca llora,

Un hombre que no quiere sentir,

Un hombre castrado emocionalmente.

Un hombre que piensa en darle la vuelta a este texto sin pensar en la forma en la que oprime cada día y en que nuestra propia opresión nos mata. Por eso se dice mujer alienada y no mujer machista porque ella reproduce comportamientos que la perjudican.

Un hombre al que le beneficia que se demonice nuestra amistad.

Un hombre que jamás tirará por ti, un hombre que anda como un hombre, que te patea en el suelo pero es incapaz de amarte, un hombre al que perdonar el dolor, un hombre que ocupe toda la cama, un hombre que no te deje espacio nunca, un hombre acostumbrado a no dar.

Un hombre al que enseñar a querer, un hombre de películas de acción, un hombre de culos y tetas que no sabe que hay más partes en tu cuerpo que atender, un hombre sin espiritualidad o que la usa nuevamente para follar y solo para follar. Un hombre que piense que es cuestión de tamaño y durar.

Un hombre que no acepta un no por respuesta, un hombre que no se pregunte si estás bien, si quieres seguir, un hombre que no evalúe, que no considere, que no se preocupe por ti. Un hombre que no cuestione sus privilegios, que crea que no lo ha tenido más fácil.

Un hombre que veje a las otras por su físico, un hombre de tú no eres como las demás.

Un hombre de yo lo que quiero es que todas me coman la…

Un hombre que con dos lesbianas piensa en trío.

Un hombre cuya fantasía es quedarse solo en un mundo de mujeres porque piensa que así la va a meter más.

Un hombre que sexualiza a todas las culturas.

Un hombre por el que dejar tus sueños o mascota. Un hombre de qué buena está tu amiga para sembrarte la duda ya que conoce tus miedos y dolor.

Un hombre de sin mí no eres nada, todas mis ex eran muy malas, las mujeres sois las peores entre vosotras.

Un hombre sin identidad. Un clon más.

Un hombre que podría llamarse Alejandro, Pepe o Julián.

¿Un hombre por el que esperar sentada a que te saque a bailar?

Un hombre que no era suficiente, ni para ti si eres hombre y al que un día dijiste adiós, vas a decir adiós y tú jamás le dirás: Bienvenido a mi reino, príncipe.

Ni aún llamándose Felipe o Harry.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *