Tengo el vientre vacío
no te pude dar descendencia ni boda
te la dieron ellas
el vientre lleno de dudas era para mí
el vientre lleno de pájaros dementes
el vientre con la espada de Damocles muy cerca
el vientre hambriento
el vientre huidizo, reteniendo lo que no es para mí
pero vientre vacío, vientre sin nada para ti
No pudiste asegurarte de que yo sembraría
con decencia

Así que llenaste mis poemas de estampas
mis anhelos de estampas
mi furia y mi dolor de vírgenes y cristos
tenues apariciones
cuando lo encontré te habías ido
y todos esos dioses eran tu señal de protección
lo único que me quedaba era abrazar tu religión
comulgar, sentir la hostia atravesándome
creer arder por dentro sosteniendo el pan vivo
querer derramar mi sangre sobre el ataúd
y decirte que
hago esto en memoria tuya

Como pastora que soy ante la gran madre
no me atreví a desordenar las imágenes “para después”
se quedaron intactas 
como nuestra absurda despedida
dijiste “otra vez me ha tocado a mí”
quizá visualizaste que el tiempo ya no existía
y regresábamos al comienzo
con la dedicatoria en la que te llamaba “casa indestructible para el tiempo”
es probable que mintiese escribiéndola
con tan ingenua vehemencia

y con la misma pureza 
hablo sola por la gloria futura
intento que no haya movimiento 
una ninja que solo se desplaza con los restos de tu olor

ojalá que nada nos lleve la contraria
quizá te plante un árbol
le ponga tu nombre a un personaje
para soltar todo este miedo
porque mi vientre está vacío
y yo estoy llena.

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