Striptease (De «El lenguaje de la gravedad» Ruleta Rusa Ediciones)

Soñé que estaba desnuda 
en paz, flotando quizá. 
Soné que estaba desnuda 
frente a todos los poetas.

No era un sueño adolescente, 
donde corría a cubrir mis avestruces, 
mis avergonzadas pieles, 
mi subsuelo pulverizado.

No era una pesadilla, 
enfrentaba mi desnudez 
sin velatorio ni cortocircuitos. 
Mi desnudez era una bandeja de fruta 
con la que convidarme a mí misma.

Yo era un César hambriento 
y mi alma era un retiro, 
una cabaña en el lago, 
un violín en teleférico.

Soñé que estaba desnuda 
frente a todos los poetas 
con la calma de una bala 
en la buena dirección.

Con la puntería limpia, 
sin curiosidad ni conjuro, 
desnuda, dormida 
estacionada en un fragmento 
de silencio total.

El apego a mi desnudez 
había sido estafado. 
Embalsamada y libre 
requisando las manchas, 
árbitro de mis propios arañazos.

Me vi tan árbol podado, 
ciprés desmentido y sin memoria. 
Sentí tanto orden y belleza, 
el suelo de felpa en mis desnudos pies.

Y entonces 
comprendí todo. 
Y dejé de pulir el golpe 
de mi propia y aturdida oscuridad.

Imagen: Dos desnudos en el bosque de Frida Kahlo

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