Yo debería-al menos- prender una vela,
recordar el rezo
tragarme mis palabras cuando decía: «qué pueden hacer las monjas encerradas».


Yo debería dejarme llevar por la energía
a la que tanto veneré, agitarla, pedirle que fluya más rápido.
Yo debería acabar con este estado de momia de alguna forma saber que escapa a mi control
y que el abandono solo me dará más trabajo
Así que yo debería levantarme
como hacen el resto de criaturas a las que cazan
Debería comprender que este refugio es endeble por muy fuerte que parezca.


Yo debería tener manos de obrera y no de poeta
manos que sanaran, no unas manos que cantan
como todas.


Yo debería levantarme como hacía antes
con la misma prisa por arreglar un mundo
que ya he dado por perdido
aunque posiblemente la que ya no se encuentre
sea mi propia imagen.


Yo debería tantas cosas en medio del caos de cosas inútiles que sé
Soy como esos niños en las funciones de los americanos
disfrazados de piedra u árbol
que hoy entienden la fragilidad de sus ramas.


Soy un mimo comprendiendo la habilidad de la quietud
Heráclito suplicando un cambio en pijama de felpa
arrastrando la cabeza por el suelo impoluto
Yo debería sumergirme bajo el cosmos
y en la desnudez un Eureka absurdo y fascinante.


Yo debería ser como esos hombres que todo lo inventaban, patentaban, ponían nombre
Y no este cuerpo de mujer que se agrieta de no darse
estas manos que se pudren sin cuidar
esta jaula miserable que es pantalla
y me acuna, me protege, me confunde.


Todo esto pasará, oigo que dicen.
La piedra de Bonnefoy amando el saliente del muro
La muchacha que fotografía los rayos de sol
Todo esto pasará.


Yo debería de hacer algo para que pase
para que vuelva a pasar más rápido
otra vez más rápido
Tengo prisa porque pase
Soy la mujer-rueda
clamor de útero en fábrica secuestrado
la vibración recogida en un espacio finito
A coro dicen que todo esto pasará
Y yo misma lo repito como en la letanía contra el miedo
Y yo misma se lo cuento por teléfono
Todo sigue en orden. ¿No lo ves?
El sistema se hizo con buenos cimientos
No me digas que no puedes funcionar sin las flores
todavía un repartidor puede traerte a casa
puede traerte a casa todo lo que necesites
mientras esperas
ve sacando el rosario de la abuela
y reza, que por celosías repugnantes
tus propias sombras
tus propios límites
la tierra que dejarás de herencia.
La bolsa que cae.


Todo esto pasará.
Lo han dicho por la tele.
Todo esto pasará, cuenta tras cuenta.
Las rodillas solas se quiebran por no andar.
Todo esto pasará, cuenta tras cuenta.
Tú deja una huella de amor
por si acaso
no apagues la luz en toda la noche.

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